Las falsificaciones generan un impacto económico significativo en Europa, con un coste de 16.000 millones de euros y la pérdida de 200.000 empleos anuales. En España, se pierden aproximadamente 15.000 empleos cada año debido a la compra de productos falsificados, especialmente en sectores como el textil, calzado, juguetes y maquillaje.
El país ocupa el segundo lugar en Europa en compras de productos falsificados, solo superado por Bulgaria. Un 20% de los españoles reconoce haber adquirido intencionadamente falsificaciones, muy por encima de la media europea del 13%.
Además, las fuerzas de seguridad incautan más de 3,5 millones de productos falsificados al año en España, lo que representa un valor aproximado de 150 millones de euros en el mercado. La principal motivación para optar por estas imitaciones es el precio, ya que una falsificación puede costar hasta un cuarto del precio del original.