Este miércoles, se ha dado luz verde al plan presentado por Cédric Meston, un empresario parisino, para revitalizar Duralex, la emblemática empresa francesa de vidrio templado. Este negocio ha enfrentado serios problemas financieros, cayendo en concurso de acreedores en cinco ocasiones a lo largo de las últimas dos décadas. Meston, conocido también por ser cofundador de la startup HappyVore y por adquirir Tupperware Francia en 2025, ahora se propone hacerse cargo de Duralex, lo que permitirá preservar la mayor parte de los puestos de trabajo en la histórica compañía.
Duralex, que tiene sus orígenes en 1945 y es célebre por producir cristal casi indestructible, ha visto deteriorarse su situación en los últimos años, principalmente debido al aumento en los precios de la energía. Este encarecimiento ha obligado a la empresa a realizar parones prolongados en la actividad de sus hornos. En septiembre de 2024, el Tribunal de Comercio de Orleans había validado un proyecto impulsado por los trabajadores para adquirir la empresa y transformarla en una cooperativa. Sin embargo, esta iniciativa se vino abajo menos de dos años después.
El nuevo plan de Meston tiene como objetivo recuperar más del 70% de los empleos, lo que significa la reintegración de 155 de un total de 220 trabajadores con contrato indefinido. Este esfuerzo se apoya en un plan de financiación que asciende a 16 millones de euros, de los cuales seis millones provienen de ayudas públicas. Estas ayudas son aportadas por la región Centro-Valle del Loira y por Orléans Métropole, además de financiación estatal.
Para asegurar la sostenibilidad futura de la empresa, Meston ha señalado la necesidad de reajustar la producción en función de las ventas proyectadas y de innovar en los productos, con el objetivo de satisfacer mejor las expectativas cambiantes de los consumidores. En sus declaraciones a la AFP, Meston enfatizó la responsabilidad que implica esta adquisición, asegurando que harán todo lo posible para garantizar la continuidad de Duralex.
Contexto: Duralex se ha caracterizado por su resistencia y calidad desde su fundación, pero ha enfrentado desafíos significativos en su operación. La economía francesa ha experimentado fluctuaciones en los precios de la energía, afectando a muchas industrias. Esta adquisición por parte de Meston no solo busca salvar puestos de trabajo, sino también revitalizar una marca icónica, lo que podría tener un impacto positivo en el empleo y la economía local en Chapelle-Saint-Mesmin, donde se encuentra la sede de Duralex.